Hace unos años no era normal que en casas particulares hubiese cuentavueltas electrónicos por lo que para echar una carrera de slot se usaban cuentavueltas mecánicos, cronómetros de mano o se utilizaba el ingenio para poder disfrutar de este hobby con los amigos.

Voy a aprovechar para contaros cómo lo hacían en el club donde echo mi ratito los jueves por la noche, al que rara vez se falta un jueves a la cita con el gatillo. Cuando no era un club sino un grupo de amigos que juntaban sus pistas en una habitación vacía de los padres de uno de ellos.

El caso es que a las fuentes de alimentación tenían conectado un interruptor para poder cortar la corriente, al que llamaban perilla, de esta manera se aseguraba que las salidas fuesen a la par y si había que pausar todos fuesen igual.

El juego consistía en carreras de 4 vueltas y 4 pilotos, cada piloto pasaba por todos los carriles, donde el que se salía quedaba eliminado, por lo que no solo se primaba ser rápido sino ser seguro, se repartían 4 puntos al que quedaba último, 3 al tercero, 2 al segundo y 1 al primero. El orden en salirse también afectaba al reparto de puntos, pues para el reparto de puntos se tenía en cuenta el orden en el que se salían. Se rotaban los pilotos por los 4 carriles y el que menos puntos tenía ganaba la manga.

Una de las ventajas de este modo de juego es que no hacía falta un cuentavueltas, porque 4 vueltas se podían controlar desde fuera, o incluso con uno mecánico, ni tampoco muchos comisarios, porque con uno que tuviese a mano el interruptor para cortar ibas bien, si un piloto se salía y se quedaba en medio de un carril pues se cortaba la electricidad y se retiraba, ahí es donde estaba la gracia de la perilla y la importancia del juez, corrupto muchas veces XD.

En el caso de que todos los pilotos se salgan se repetía el carril, por lo que si un piloto se quedaba solo para dar un par de vueltas existía la posibilidad de ennoblecerse, que no era otra cosa que salirse de manera intencionada para repetir el carril.

Este modo de juego es muy agradecido porque los novatos que iban a no salirse podían quedar bien en la carrera solamente asegurando, porque en 4 vueltas hay que arriesgar mucho y puede que con una estrategia conservadora se ganase alguna carrera.

En esa época en el club se juntaban unos 16 por lo que se hacían minicampeonatos con distintas fases y siempre había pilotos que en una carrera convencional quedarían más abajo colándose en las finales, aprovechando los errores de los demás.

Había elementos como chicanes en mitad de la recta que hacían “más interesante” si cabe estas carreras, y no estaba mal visto sacar al contrario para poder ganar la manga. Pero esto funcionaba por el buen ambiente que siempre ha caracterizado a este club, donde lo más importante siempre ha sido echar un buen rato.

Como imagináis la preparación de los coches eran distintas, no había tantas opciones de material calibrado superchulo, además como si te salías del carril perdías, el objetivo era no salirse y que no te echasen, por lo que era importante el peso, pesar más, utilizaban plomos de los que se utilizan para equilibrar las ruedas de los coches, era muy conocido un R8 de slot.it llamado el martillo, imaginad lo que podría pesar eso, con sus cotas y lastrado correr correría poco pero sacarlo sería complicado.

Tras esta anécdota del abuelo cebolleta me despido con 2 fotos que me han pasado de esos años.

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Un saludo sloteros.

Javier